Intento recordar en qué momento tropecé con esa piedra invisible y me caí para no levantarte más. Pero no alcanzo a saber en qué momento determinado ocurrió todo. En qué instante todo se me fué de las manos y las personas que nunca me juzgaron empezaron a hacerlo. Duele. Me destroza por dentro lentamente, como el peor de los venenos. Haber entregado tanto para que después con un simple error se fuera a la mierda todo. Entonces es que realmente mi familia no era mi familia.
Mi corazón. Mi alma. Mi mente.
lunes, 10 de noviembre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
Te pido perdón aún sabiendo que nunca leerás esto. Que jamás tendré el valor suficiente como para poder explicarte todo lo que sentí en esos meses. Te pido perdón aún sabiendo que la cagué contigo, y que tú te crees toda esa mierda que te soltaba. Pero tú me conocías... Y yo te traté mal, por no saber realmente decirte: "Ayúdame joder." Por querer ser valiente la jodí, te jodí. Diciéndote cosas que no siempre pensaba, y haciéndote de todo. Sé que jamás me creerás, ni siquiera cuando te diga que muchas veces no quería ni decirtélas porque no era quién de juzgarte. Y nunca lo hice, nunca te juzgué hasta este año. Y ahora... Ahora... Resulta que sí, que lo llevo haciendo toda mi vida. Pero yo callo, porque no vale de nada que realmente te diga la verdad. Que realmente te suelte que vivía un infierno... Y que cuando estabamos en Malpica las discusiones eran absurdas. Pero que en Laxe yo no quería estar y me volví una persona que no quería ser... Dueles. Mucho. Porque quiero hablarte y pedirte perdón... Sabiendo que te llenaron la cabeza de cuentos y historias... Nunca me has dado asco como persona, siempre te lo he contado todo a tí... Pero nadie se preguntó que si estaba bien, y si realmente quería seguir con esto. Ni siquiera tú... Que llevabamos muchisimos años hablando, relacionandonos. Y ahora... en menos de lo que realmente dura un instante... Te perdí. Sin poder ni siquiera explicarme. Porque yo te quiero, y te sigo queriendo muchisímo. Y no quería esto ni para mí, ni para ti. No supe pararlo, porque sabía que nadie me iba creer. No supe pedir ayuda porque iba a quedar yo de mala, y al final... Es lo que ha pasado. Y lo que realmente me sorprende es que todos pensasteis que realmente yo era así... Y no pudisteís ver realmente lo perdida que estaba. Te pido perdón aún sabiendo que no conseguiré arreglar tú corazón.
jueves, 28 de agosto de 2014
Qué dolor, qué inmenso vacío se crea en mi interior.
El paraíso se pudre como una manzana que lleva varios días sin comer, ya huele mal termina por ser un holor fatal. De esos que se te meten en la nariz y jamás te los puedes quitar. Es mi corazón, el que se pudre. El que termina envenenándose y lleva el odio, la ira y la furia en las venas. Se pudre, con la locura y la incertidumbre de que nada parece real. Ya no sé quién soy, qué hago aquí o cuál es mi propósito. He perdido mi camino, me he perdido en el destino incierto de que no sé como recuperar lo olvidado. Lo descuidado. El corazón se me para, ya no late de la misma manera. He perdido algo para encontrar algo más grande, pero entre ese tiempo solo me pierdo en el silencio. ¿O era entre los gritos de los llantos? Quizás la locura más grande no sea la que se dice, habla o se sienta; sino la que se piensa. La que llevas por dentro, la que tarareas en una canción a solas rodeada de personas. Esa locura interna, que te envenena. ¿Ya lo he dicho, no? Es que me repito entre lo dicho y hecho. Entre los pensamientos que se mezclan como túas manos en mi pelo. Y es que eres tú. Sí tú. La cura a mi veneno. La que hace que me sienta viva, y más perdida que en el silencio. Perdida entre los gritos de alegría que suenan a risas y sonrisas en los días y las noches. Entre los gritos del placer contenido entre tús besos o mis dedos. Eres tú la que hace que los suspiros sean de un nuevo renacer. La que hace que danzen por mi cuerpo pequeños escalofríos imposibles de contener, increíbles de ver. Y es que solo tú, SÍ SOLO TÚ haces que me crezca, que no me envenene de rabia ni de ira y mucho menos de furia, todo lo contrario: que el veneno que corre por mi piel es aquél al que le llaman amor.
Y es que no me arrepiento de haberte dado mi aliento, de haberme crecido contigo y por fin haber sido un poco valiente.
Qué dolor, qué inmenso vacío se crea en mi interior por falta de tus besos, abrazos y la magia que se cierne sobre nuestro alrededor.
El paraíso se pudre como una manzana que lleva varios días sin comer, ya huele mal termina por ser un holor fatal. De esos que se te meten en la nariz y jamás te los puedes quitar. Es mi corazón, el que se pudre. El que termina envenenándose y lleva el odio, la ira y la furia en las venas. Se pudre, con la locura y la incertidumbre de que nada parece real. Ya no sé quién soy, qué hago aquí o cuál es mi propósito. He perdido mi camino, me he perdido en el destino incierto de que no sé como recuperar lo olvidado. Lo descuidado. El corazón se me para, ya no late de la misma manera. He perdido algo para encontrar algo más grande, pero entre ese tiempo solo me pierdo en el silencio. ¿O era entre los gritos de los llantos? Quizás la locura más grande no sea la que se dice, habla o se sienta; sino la que se piensa. La que llevas por dentro, la que tarareas en una canción a solas rodeada de personas. Esa locura interna, que te envenena. ¿Ya lo he dicho, no? Es que me repito entre lo dicho y hecho. Entre los pensamientos que se mezclan como túas manos en mi pelo. Y es que eres tú. Sí tú. La cura a mi veneno. La que hace que me sienta viva, y más perdida que en el silencio. Perdida entre los gritos de alegría que suenan a risas y sonrisas en los días y las noches. Entre los gritos del placer contenido entre tús besos o mis dedos. Eres tú la que hace que los suspiros sean de un nuevo renacer. La que hace que danzen por mi cuerpo pequeños escalofríos imposibles de contener, increíbles de ver. Y es que solo tú, SÍ SOLO TÚ haces que me crezca, que no me envenene de rabia ni de ira y mucho menos de furia, todo lo contrario: que el veneno que corre por mi piel es aquél al que le llaman amor.
Y es que no me arrepiento de haberte dado mi aliento, de haberme crecido contigo y por fin haber sido un poco valiente.
Qué dolor, qué inmenso vacío se crea en mi interior por falta de tus besos, abrazos y la magia que se cierne sobre nuestro alrededor.
lunes, 30 de junio de 2014
Querida Mente:
A veces me llevas a lugares jamás imaginados, dónde se encuentran pequeños detalles que antes se me habían pasado por alto. Haces que me replantee mi vida todos los días, pregúntandome si estoy loca o quizás demasiado cuerda para un mundo tan loco. Hiciste tanto, llevándome a pregúntas cómo:
- Es posible enamorarte de más de una persona? A veces creo que sí. Que yo me enamoro fácilmente, pero que nunca lo hago de una sola persona completamente. No digo que me enamore de todas las mujeres que veo, solo digo que, me enamoro; una sola persona nunca me llena. Que en cada mujer que he conocido y he creído amar era por una razón distinta a la otra. Tatiana fué como el primer amor, la primera mujer que demostró que podía ser algo más de lo que creía ser. Hizo que intentara vivir más allá del odio, la ira y la rabia. Me sacó de mis dudas y me ayudó a valorarme un poco más. Pero no era correspondido, así que también viví el dolor de no poder cogerla de la mano, recogerle el pelo detrás de la oreja, susúrrarle al oído que jamás estaría sola. Sufrí callada, en silencio; mirándo como sús labios nunca iban a ser míos y sólo pude aprender a conformarme con sus abrazos. (Supongo que por ello valoro más un abrazo que un simple beso.) Tanto la amaba que terminé por intentar olvidarme de ella, y lo conseguí pero... no me dí cuenta que fué por lo que dice la frase esa "Un clavo, saca otro clavo". Y aunque realmente no es lo mismo ya que la herida seguía allí, hizo que sanara parte de mi corazón rápidamente. Me escuchó de tal manera, que me sentía totalmente desnuda ante ella. Sin ningún tipo de protección o por el contrario algún tipo de defensa. Hacía que me sintiera más yo, más libre de todo. Sin presión por lo que me gustaba, pensaba o vivía. Más yo no me dí cuenta de que lo que sentía hacia ella era amor, amor de verdad. Amor idílico. No caí en la cuenta de por qué hacía lo que hacía, hasta pasados unos años. Cuando de pronto recordé que el amor se crea de muchas maneras... Me tatúe por ella, sin pensarlo. Quería que fuera mi alma, algo eterno. Una mujer que me marcó de tal manera que a día de hoy sigo diciendo que cuando vuelvo a estar con ella, y estoy a solas me olvido completamente del mundo. Éste sigue girando y girando... Pero es imposible. Siempre lo fué y siempre lo será. Paula es sú nombre. Sus ojos afilados como la mirada de un gato, del que todo lo sabe pero no ve nada. Esa mirada intensa pero perdida sin saber que rumbo debe tomar. Más ése amor nunca fué algo que pudiera intentar. Y el mundo a veces me parece tan pequeño que no sé a quién realmente he amado más, ya que cada princesa fué un amor diferente. Viví el desengaño de mi vida, con una chica que parecía tener una cara y después en la oscuridad mostraba lo puta que era. Más con ella viví lo que es el dolor, la sensación de quedarte sola en un mundo tan lleno de prejuicios extraños que lo único que hace es que te vengas abajo. Me enamoré, para sufir. Para llorar. Me enamoré de tal manera que dejé las entrañas en todos y cada uno de los gritos que el dolor arranco con fuerza de dentro de mí. Hizo que odiara el amor, que no me confiara en nadie. Me enseñó que el amor también duele, que las palabras se las llevan el viento. Que las promesas forman parte de varias historias rotas y que son siempre las mismas palabras para todos. Que nunca debes darlo todo de golpe, sino ir poco a poco... Y es que Mente, me llevaste a recordar una y otra vez la sonrisa de ella. La que fué mi amor a primera vista. Eso viví con ella, sumergiéndome en un oceáno lleno de sonrisas, miradas que anhelaban vivir en un mundo a solas con ella, sin preocuparse por nada. Cómo aquél pequeño momento en el cuál lo único que pude hacer es contemplar callada como su pelo bailaba a la par que el viento, sú sonrisa se ancheba mas y más a cada paso que daba. Y qué daría yo por vivir una vez más eso, sin sentirme como una más de cientos... Como una pieza cualquiera de una simple partida de ajedrez. Pero es que hay cosas que nunca desaparecen... Mis pies terminaron por llevarme al lugar más seguro que encontré, a sus abrazos. Escondiendo mis miedos en su cuello, mis deseos; comencé una aventura en mí vida que hace que piense sí es la correcta. No sé que acabó sucediendo que el tiempo terminó llevándome hacia un rumbo totalmente distinto al que yo había planeado... Como siempre: perdida en el oceáno más grande del mundo. El amor.
A veces me llevas a lugares jamás imaginados, dónde se encuentran pequeños detalles que antes se me habían pasado por alto. Haces que me replantee mi vida todos los días, pregúntandome si estoy loca o quizás demasiado cuerda para un mundo tan loco. Hiciste tanto, llevándome a pregúntas cómo:
- Es posible enamorarte de más de una persona? A veces creo que sí. Que yo me enamoro fácilmente, pero que nunca lo hago de una sola persona completamente. No digo que me enamore de todas las mujeres que veo, solo digo que, me enamoro; una sola persona nunca me llena. Que en cada mujer que he conocido y he creído amar era por una razón distinta a la otra. Tatiana fué como el primer amor, la primera mujer que demostró que podía ser algo más de lo que creía ser. Hizo que intentara vivir más allá del odio, la ira y la rabia. Me sacó de mis dudas y me ayudó a valorarme un poco más. Pero no era correspondido, así que también viví el dolor de no poder cogerla de la mano, recogerle el pelo detrás de la oreja, susúrrarle al oído que jamás estaría sola. Sufrí callada, en silencio; mirándo como sús labios nunca iban a ser míos y sólo pude aprender a conformarme con sus abrazos. (Supongo que por ello valoro más un abrazo que un simple beso.) Tanto la amaba que terminé por intentar olvidarme de ella, y lo conseguí pero... no me dí cuenta que fué por lo que dice la frase esa "Un clavo, saca otro clavo". Y aunque realmente no es lo mismo ya que la herida seguía allí, hizo que sanara parte de mi corazón rápidamente. Me escuchó de tal manera, que me sentía totalmente desnuda ante ella. Sin ningún tipo de protección o por el contrario algún tipo de defensa. Hacía que me sintiera más yo, más libre de todo. Sin presión por lo que me gustaba, pensaba o vivía. Más yo no me dí cuenta de que lo que sentía hacia ella era amor, amor de verdad. Amor idílico. No caí en la cuenta de por qué hacía lo que hacía, hasta pasados unos años. Cuando de pronto recordé que el amor se crea de muchas maneras... Me tatúe por ella, sin pensarlo. Quería que fuera mi alma, algo eterno. Una mujer que me marcó de tal manera que a día de hoy sigo diciendo que cuando vuelvo a estar con ella, y estoy a solas me olvido completamente del mundo. Éste sigue girando y girando... Pero es imposible. Siempre lo fué y siempre lo será. Paula es sú nombre. Sus ojos afilados como la mirada de un gato, del que todo lo sabe pero no ve nada. Esa mirada intensa pero perdida sin saber que rumbo debe tomar. Más ése amor nunca fué algo que pudiera intentar. Y el mundo a veces me parece tan pequeño que no sé a quién realmente he amado más, ya que cada princesa fué un amor diferente. Viví el desengaño de mi vida, con una chica que parecía tener una cara y después en la oscuridad mostraba lo puta que era. Más con ella viví lo que es el dolor, la sensación de quedarte sola en un mundo tan lleno de prejuicios extraños que lo único que hace es que te vengas abajo. Me enamoré, para sufir. Para llorar. Me enamoré de tal manera que dejé las entrañas en todos y cada uno de los gritos que el dolor arranco con fuerza de dentro de mí. Hizo que odiara el amor, que no me confiara en nadie. Me enseñó que el amor también duele, que las palabras se las llevan el viento. Que las promesas forman parte de varias historias rotas y que son siempre las mismas palabras para todos. Que nunca debes darlo todo de golpe, sino ir poco a poco... Y es que Mente, me llevaste a recordar una y otra vez la sonrisa de ella. La que fué mi amor a primera vista. Eso viví con ella, sumergiéndome en un oceáno lleno de sonrisas, miradas que anhelaban vivir en un mundo a solas con ella, sin preocuparse por nada. Cómo aquél pequeño momento en el cuál lo único que pude hacer es contemplar callada como su pelo bailaba a la par que el viento, sú sonrisa se ancheba mas y más a cada paso que daba. Y qué daría yo por vivir una vez más eso, sin sentirme como una más de cientos... Como una pieza cualquiera de una simple partida de ajedrez. Pero es que hay cosas que nunca desaparecen... Mis pies terminaron por llevarme al lugar más seguro que encontré, a sus abrazos. Escondiendo mis miedos en su cuello, mis deseos; comencé una aventura en mí vida que hace que piense sí es la correcta. No sé que acabó sucediendo que el tiempo terminó llevándome hacia un rumbo totalmente distinto al que yo había planeado... Como siempre: perdida en el oceáno más grande del mundo. El amor.
viernes, 20 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
Algunas veces me siento en la orilla del mar,
susurrando tú nombre al cielo, imposible dejarte de amar.
Contemplando el horizonte, dónde tú te puedes hayar
soñando con tús besos, con esa forma de abrazar.
Nada se olvida, no soy capaz de deshacerme de ti
de todo lo que has vivido junto a mí, ...
Apareces en mis sueños sin yo darme cuenta de ello.
Despierto y caigo en la cuenta de qué todo es un recuerdo.
susurrando tú nombre al cielo, imposible dejarte de amar.
Contemplando el horizonte, dónde tú te puedes hayar
soñando con tús besos, con esa forma de abrazar.
Nada se olvida, no soy capaz de deshacerme de ti
de todo lo que has vivido junto a mí, ...
Apareces en mis sueños sin yo darme cuenta de ello.
Despierto y caigo en la cuenta de qué todo es un recuerdo.
miércoles, 4 de junio de 2014
Volví. Volví a perderme de nuevo en un mundo en el cuál la magia es tan fuerte que no puedo hacer otra cosa más que dejar que me invada. Me invade desde todos los lados. Es cómo esa música que entra y se queda en tú cabeza, cómo esa flecha lanzada por Cupido justo en el momento justo, cómo esa caricia que se pierde en el paraíso haciéndote estremecer y que la piel se me erice. Cada noche miro a las estrellas buscando tú compañía, esas miradas que hacía que nos perdieramos en un mundo de fantasía haciendo lo malo lo más bonito y bello del mundo. Y no se me borra de mi mente esa tarde de Septiembre en la cuál nos perdimos en el bosque, debajo de las castañas y perdiendo el norte. Cómo el Sol buscaba entrar y llenarlo todo de luz. Qué difícil resulta olvidarlo! Cómo la luz te alumbraba haciendo que cada segundo perdiera un poco más de mí por tí. Es extraño aún tener el sabor de tús labios en los míos y cómo mi mente aún puede recordar tú aroma, como éste me lleva a recordar todas esas veces que te abracé, que escondiste tú cara en mi cuello. Esas veces que mis manos danzaban por tú piel, dibujando cada parte de ti para que nada fuera efímero y fuera lo más eterno posible. Cómo tús manos encajaban perfectamente con las mías, que tús sonrisas hacían que mi corazón latiera lo más rápido que he podido ver. Y sí, no lo niego. Te amé, cómo solo se ama una vez. Esa única vez de la que hablan los poetas, ese amor que solo ves en una película y que no crees que algo así pueda ser cierto... Pero demasiadas mentiras, engaños hicieron que tirara la toalla y que tú también lo hicieras. Dejé que quizás algo bonito se consumiera en el olvido, a pesar de que no puedo olvidarte nunca. ¿Y QUÉ HAGO? Desaparecer, eso es lo que hago. Desaparecer de tú vida, evitar verte para que los recuerdos no vuelvan a mí. Correr. Escapar. Esconderme. No mirar atrás... Aún que siempre, siempre... una parte de mí será tuya.
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