lunes, 30 de junio de 2014

Querida Mente:

A veces me llevas a lugares jamás imaginados, dónde se encuentran pequeños detalles que antes se me habían pasado por alto. Haces que me replantee mi vida todos los días, pregúntandome si estoy loca o quizás demasiado cuerda para un mundo tan loco. Hiciste tanto, llevándome a pregúntas cómo:
- Es posible enamorarte de más de una persona? A veces creo que sí. Que yo me enamoro fácilmente, pero que nunca lo hago de una sola persona completamente. No digo que me enamore de todas las mujeres que veo, solo digo que, me enamoro; una sola persona nunca me llena. Que en cada mujer que he conocido y he creído amar era por una razón distinta a la otra. Tatiana fué como el primer amor, la primera mujer que demostró que podía ser algo más de lo que creía ser. Hizo que intentara vivir más allá del odio, la ira y la rabia. Me sacó de mis dudas y me ayudó a valorarme un poco más. Pero no era correspondido, así que también viví el dolor de no poder cogerla de la mano, recogerle el pelo detrás de la oreja, susúrrarle al oído que jamás estaría sola. Sufrí callada, en silencio; mirándo como sús labios nunca iban a ser míos y sólo pude aprender a conformarme con sus abrazos. (Supongo que por ello valoro más un abrazo que un simple beso.) Tanto la amaba que terminé por intentar olvidarme de ella, y lo conseguí pero... no me dí cuenta que fué por lo que dice la frase esa "Un clavo, saca otro clavo". Y aunque realmente no es lo mismo ya que la herida seguía allí, hizo que sanara parte de mi corazón rápidamente. Me escuchó de tal manera, que me sentía totalmente desnuda ante ella. Sin ningún tipo de protección o por el contrario algún tipo de defensa. Hacía que me sintiera más yo, más libre de todo. Sin presión por lo que me gustaba, pensaba o vivía. Más yo no me dí cuenta de que lo que sentía hacia ella era amor, amor de verdad. Amor idílico. No caí en la cuenta de por qué hacía lo que hacía, hasta pasados unos años. Cuando de pronto recordé que el amor se crea de muchas maneras... Me tatúe por ella, sin pensarlo. Quería que fuera mi alma, algo eterno. Una mujer que me marcó de tal manera que a día de hoy sigo diciendo que cuando vuelvo a estar con ella, y estoy a solas me olvido completamente del mundo. Éste sigue girando y girando... Pero es imposible. Siempre lo fué y siempre lo será. Paula es sú nombre. Sus ojos afilados como la mirada de un gato, del que todo lo sabe pero no ve nada. Esa mirada intensa pero perdida sin saber que rumbo debe tomar. Más ése amor nunca fué algo que pudiera intentar. Y el mundo a veces me parece tan pequeño que no sé a quién realmente he amado más, ya que cada princesa fué un amor diferente. Viví el desengaño de mi vida, con una chica que parecía tener una cara y después en la oscuridad mostraba lo puta que era. Más con ella viví lo que es el dolor, la sensación de quedarte sola en un mundo tan lleno de prejuicios extraños que lo único que hace es que te vengas abajo. Me enamoré, para sufir. Para llorar. Me enamoré de tal manera que dejé las entrañas en todos y cada uno de los gritos que el dolor arranco con fuerza de dentro de mí. Hizo que odiara el amor, que no me confiara en nadie. Me enseñó que el amor también duele, que las palabras se las llevan el viento. Que las promesas forman parte de varias historias rotas y que son siempre las mismas palabras para todos. Que nunca debes darlo todo de golpe, sino ir poco a poco... Y es que Mente, me llevaste a recordar una y otra vez la sonrisa de ella. La que fué mi amor a primera vista. Eso viví con ella, sumergiéndome en un oceáno lleno de sonrisas, miradas que anhelaban vivir en un mundo a solas con ella, sin preocuparse por nada. Cómo aquél pequeño momento en el cuál lo único que pude hacer es contemplar callada como su pelo bailaba a la par que el viento, sú sonrisa se ancheba mas y más a cada paso que daba. Y qué daría yo por vivir una vez más eso, sin sentirme como una más de cientos... Como una pieza cualquiera de una simple partida de ajedrez. Pero es que hay cosas que nunca desaparecen... Mis pies terminaron por llevarme al lugar más seguro que encontré, a sus abrazos. Escondiendo mis miedos en su cuello, mis deseos; comencé una aventura en mí vida que hace que piense sí es la correcta. No sé que acabó sucediendo que el tiempo terminó llevándome hacia un rumbo totalmente distinto al que yo había planeado... Como siempre: perdida en el oceáno más grande del mundo. El amor.

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