- ¿No lo ves?
- ¿El qué?
- ¿No ves cómo desaparezco poco a poco de tú vida? Me convierto en una simple desconocida, en polvo en el aire. Me convierto en un pequeño suspiro en tú boca, en esa cara que sonríe en tús ojso cuando los cierras. ¿Sigues sin verlo?
- No veo nada que no haya visto antes...
- Pero lo sientes, ¿verdad? Como la piel se te eriza, como el corazón de pronto coge velocidad cuando me ves entrar por la puerta. Sientes todo lo que yo siento. Hasta la despedida... Hasta que llegó nuestro momento de separarnos. Porque lo que hemos creado solo es una maldita ilusión.
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